hippie dog

¿Meditar es para Hippies tontos?

Después de un charla de autocuidado mental donde enseñaba algunas técnicas de meditación en una universidad en Colombia, se me acerca un joven de veinti tanto años; Jean roto, camisa negra y chaqueta de cuero y me dice:

punk

Profe, ¿es necesario ser un tonto hippie para meditar bien? (Me lo decía medio en broma, medio en serio mientras me contaba sobre su incomodidad al usar mantras en sus intentos por aprender a meditar tras el cansancio de varios días sin dormir). 

Yo me quede mudo sin saber bien decirle, y al margen de la poca tolerancia que denote su comentario, pude darme cuenta del tremendo esfuerzo que este chico estaba haciendo para mejorar su situación, pero sobre todo me di cuenta de la posición arbitraria y miope que yo tenía al no reconocer la compleja diversidad de estilos y culturas que hay en la sociedad.

Ese día, fue el último día que use cuencos tibetanos, inciensos y demás complementos orientales a mis talleres de meditación. Contando además que me percaté del sutil estilo sacro de mi forma de vestir. -Aclaro que no tengo nada en contra del budismo, hinduismo o alguna religión o cultura oriental. Al contrario quiero tener cuidado en no ofenderlos con mi opinión.

Ese día entendí lo ingenuo que es querer llevar la meditación a nuevos contextos conservando conceptos y símbolos de otra cultura. A pesar de usar fundamentos científicos, prácticamente estaba compartiendo elementos de una tradición como sutiles condicionantes para aprender una técnica contemplativa.

Este enfoque científico y humanista de la meditación se articula con el autocuidado dentro del campo interdisciplinario de la salud mental y emocional. Un campo relativamente nuevo que ha surgido con el desarrollo de diferentes áreas científicas dentro de las neurociencias y el biofeedback que permiten demostrar empíricamente la relación del cuerpo con la mente y diversas técnicas psicológicas.

La ciencia ha demostrado progresivamente la existencia de herramientas biofísicas y psicológicas para aportar a nuestro bienestar. Se han desarrollado diversas líneas de estudios que señalan un camino científico de gran valor en el campo académico y social que son bastos y suficientes para promover su difusión.

La meditación es una tremenda herramienta que ha llegado a la educación para quedarse y ya se está viendo el gran impacto en colegios y universidades para el manejo de emociones y el mismo rendimiento académico.

Si bien la meditación puede relacionarse con diversas expresiones orientales no necesariamente tienen que ir de la mano. Hay muchos tipos de meditación y no solo uno. La preguntas clave es: ¿a qué población se quiere enseñar a meditar? ¿Qué resistencias pueden existir? ¿Se puede adaptar el método para llegar a más personas desplazando la tradición?

No es un tema de tolerancia en el cual la mayoría de la gente debe aprender a tolerar el budismo, el hinduismo u otras religiones o culturas orientales, si no un asunto de inclusión y respeto en donde la educación debe ser lo más neutral y laica posible para acercarse más y mejor a las personas, reconociendo su diversidad y respetando sus diferencias para facilitar nuestra propuesta de salud mental que tanta falta hace en nuestra sociedad. 

Adaptar y acercar estratégicamente estos conocimientos que anteriormente eran exclusivos de religiones y culturas orientales son un reto actual.

¿Y a ti? ¿Qué te parece enseñar meditación científica en los colegios y universidades? ¿Estamos preparados? ¿Qué estrategias conoces? 

Cuéntanos en los comentarios.


“Meditación para el hippie, para el rockero, para el cristiano, para el ateo, meditación sin incienso para todos

#meditacionSINincienso


Advertencia:

Este articulo refleja los dilemas de llevar la meditación cientiífica a espacios públicos y laicos con el propósito de aportar a la salud de las personas. Ni el autor, ni la organización cuestionan la existencia, métodos y conceptos de otros tipos de meditación con con propósitos religiosos, espirituales y místicos.

Tóxifobia social. La cultura de miedo a la gente tóxica.

*Por Jorge Luis Rentería Restrepo

Vivimos en una tóxica paranoia diariamente, nos alejamos de la gente, nos limitamos a vivir en una burbuja de confort, en una pequeña ventana virtual repleta de likes evitando que alguien de afuera nos contamine y nos envenene con su existencia.

No solo la pastilla cura. El autocuidado mental.

En el constante propósito de mejorar de la oferta en servicios de salud se hace necesario replantarse uno de los paradigmas de la medicina actual que tiende a buscar la salud “en el exterior”: en el medicamento, el tratamiento o en el “doctor”, desvinculando el gran potencial que tienen las personas en su propio desarrollo.

Revelada formula de la felicidad

Aunque nos parezca un  poco extraño, científicos de la Universidad de Harvard han demostrado como la felicidad si se puede alcanzar  siguiendo una simple formula que sorprendió al mundo que, irónicamente va en sentido contrario.

Ricos y famosos, es lo que la mayoría de las personas anhelan lograr en sus vidas para obtener felicidad, pero aunque parezca gracioso y sacado de un cliche  Hollywoodence, si analizamos a fondo, si estudiamos  bien nuestras vidas nos damos cuenta que realmente  es así y el mundo gira entorno a las cosas, la apariencia y lo trivial.

Podríamos decir que la sociedad persigue una vida líquida parafraseando a el sociólogo Bauman Zygmunt con sus libros sobre la actualidad comparándola con el estado liquido, nos habla de la modernidad liquida, vida liquida, amor liquido, tiempos líquidos recurriendo a las propiedades de  volatilidad y  fragilidad  de lo líquido desde un análisis critico.

El estudio de Psicología positiva en mención está presentado por Robert Waldinger, quien explica con detalle la investigación que se realizo durante 75 años a 724 hombres para saber como lo dice su nombre: ¿Qué resulta ser una buena vida?

Este estudio es un gran aporte a la comprensión  de lo importante en la vida, un llamado de atención a la sociedad alienada que sigue ciegamente las publicidades. Una alerta en el tablero de la vida para redirigir nuestra mirada a la familia, al tiempo que le dedicamos a nuestros amigos y seres queridos, para redefinir lo que creemos de éxito y felicidad.