En tiempos donde los reyes eran iluminados por Dios, la tierra era plana, y las enfermedades maldiciones, la espiritualidad era monopolio de las religiones. Hoy en día, difícilmente  encuentras un apático espiritual caminando por ahí.

Y es que  escuchar  a Enya o Kitaro y prender un incienso  no nos hace espirituales. Ni ir a misa o comer vegetariano. “La espiritualidad  mijo está en la  austeridad” me  decía  un tío que  contaba malas y cantaba el nombre de Krishna a cada rato. Pero la verdad es que por más que me repetía lo mismo para mi  es más  otra interpretación más.

Y es que no es  fácil entender que es “ser espiritual” debido a los múltiples significados culturales de la palabra espiritual. Una primera y firme pista es irnos a sus raíces latinas: Spiritus que significa soplo, aliento, exhalación como también se refiere a algo inmaterial dotado de razón. Incluso, este significado se asemeja a sus designaciones griegas  Nouns y Pneuma  y la definición  recurrente  en la filosofía donde se la trata de: Substancia inmaterial. Así pues, al hablar de espiritualidad nos referimos en esencia a las prácticas ligadas a nuestras creencias sobre Dios, el todo o el orden divino,  ya sean estas ideas dogmáticas, culturales  o inventadas por nosotros mismos.

¿Tu crees en los Chakras? o  ¿te resuena  más la meditación tántrica?  ¿quizás te llame la atención los cuentos sufis? ¿hasta dónde llega nuestras creencias personales y hasta donde nuestra religión? ¿Cómo podemos ser fieles a un solo dogma en esta sociedad instantánea,  mediatizada, y cada vez más articulada?

Aunque el mundo sea en gran parte religioso (32% Cristianos, 23% Islamicos, 21% Hinduistas y Budistas) Es conocido como las creencias morales y espirituales  van cambiando  y  articulándose con el tiempo. De este sincretismo espiritual no se escapa nadie. Pues ninguna religión es lo suficiente hermética como para mantenerse intacta  en el tiempo y ningún credo fundamentalista tan cerrado como para no adaptarse al desarrollo moral de la sociedad, los avances de la ciencia y la intromisión del comercio globalizado.

Los Maradonistas (La religión de  Diego Maradona), Los Raelianos, (la religión de los ovnis), Los Nuwaubianistas (La religión de los  negros hijos de extraterrestres) hasta religión para ateos de Alain de Botton. Todas estas son manifestaciones de una espiritualidad latente que busca pistas para resolver y convivir día a día los estímulos  de la vida.  Y si bien la mayoría aún necesita las instituciones de la religión  para acompañar  su fe. Ante nuestra sociedad se hace evidente el hecho  que cada vez son más  personales, adaptadas y mezcladas la manifestaciones de espiritualidad.

¿Y  tú,  de que forma vives la la espiritualidad?

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