¿Que tal si nuestra vida fuera un cuento? De hecho, muchas de nuestras ideas hacen parte de una historia cultural, un sistema de creencias para interpretar nuestra realidad. Y es que si lo pensamos bien toda nuestra vida podría ser una novela. ¿Pero qué nos puede aportar la literatura para llevar y sobrellevar nuestra vida?

Comprender nuestra vida como una novela o un gran cuento literario nos invita a considerar a nuestro presente como parte de una línea de sucesos con sentido. El sentido que queramos darle o tal vez, si así lo creemos; un sentido espiritual ya demarcado por un editor: Dios. Pero ya sea que nos consideremos editores, escritores o personajes, es sorprendente lo que nos aporta la lógica literaria para comprender la vida humana.

1. En primer lugar; La mirada poética. ¿Qué sería del personaje que no siente devoción ante el hermoso atardecer de la colina o se rinde ante los brazos de la hermosa “Maria Antonia”? ¿Qué sería de nuestra vida sin la poesía y la mirada contemplativa? ¿Sin la hipérbole que exalta y la metáfora que decora? La mirada poética es tan importante como el sentimiento mismo, es la emoción encontrado una boca rosada para ser contada, una mano inspirada para ser escrita, para expresarse en clave artística. Sentir y emocionarse tiene más profundidad cuando lo hacemos desde el una visión estética, musical, o incluso dramática de las cosas. La mirada poética puede estar presente en casi todo lo que hacemos. Desde el regalo sencillo con un moño rojo, con imitación de redobles y pausa incorporada, hasta las frases alcohólicas en una noche bohemia. Todo vale, la literatura nos invita a imaginarnos a nosotros mismos como actores en un escenario perfecto, con las palabras ideales, la luz adecuada y el gesto preciso para que nuestro cuento sea apoteósico, digno de ser impreso.

2. Aceptar el conflicto. ¿Que será de las historias sin los villanos? sin lo malvados que se roban la doncella, sin el accidente trágico, el asalto callejero y la enfermedad crónica. Puede sonar extraño, pero si no existieran estos conflictos en las historias no existirían los buenos desenlaces, los emotivos rescates o los románticos reencuentros.¿Haz pensado en ello? Sin el conflicto no existiría la emoción, sería una historia muerta, un cuento sin nudo, ni desenlace. No sería una historia en verdad. Es por eso que el conflicto está presente en las historias y también en nuestra vida. Para marcar un contraste, para mostrar un aprendizaje, para que nuestra existencia sea un proceso cambiante, trascendente, evolutivo. El problema y la solución, el dolor y la felicidad, el ir y venir de eventos que marcan un cambio, un desarrollo. Esa es la dinámica de la ficción y claramente en la realidad. Aprender y aceptar esta lógica nos aportaría mucho más sentido que pensar que las cosas malas solo le suceden a las personas malas o que Dios se olvido de nosotros. La Literatura nos enseña a naturalizar el conflicto, a reconciliarnos con la dinámica de problema- solución. A mitigar el sufrimiento y la frustración ante los problemas. Al fin al cabo, ¿Qué sería de la vida sin la fortaleza y aprendizajes que nos dejaron los malos momentos?¿No?

3. Avanzar en nuestra historia. Y es que cualquiera que sea nuestra historia, cualquiera que la haya escrito tuvo que inventar los capítulos para poder entender la historia y avanzar en ella, para poder diferenciar los sucesos y poder comprender un desarrollo en los eventos. Así mismo nuestra historia está demarcada por ciclos, por viajes, por rupturas, por accidentes, por nacimientos, por inicios y finales que tristes o no, hacen parte fundamental de una historia. Así pues, leer nuestra vida en clave literaria nos invita a comprender que debemos ser conscientes de qué parte de nuestra vida estamos viviendo. Nos invita a cerrar inteligentemente nuestro ciclos, y a prepararnos para los nuevos retos e incluso en pensar en cómo y cuándo terminarlos.

honesty14.Nuestra hermosa insignificancia en el todo. Al ver nuestra vida como un cuento debemos percatarnos que somos un breve momento del presente en la historia de la humanidad y el cosmos. Un instante entre lo escrito y lo que no se ha escrito aún. Un conjunto de hojas de la biblioteca universal, unas letras ya escritas en los archivos akáshicos del universo. Seríamos un libro que lleva nuestro nombre y rostro como título en su tapa. Pero esto no es poco. Nuestra singularidad tiene tanto de minúscula como de hermosa, de única, de especial y de fascinante. Ver la vida desde esta óptica literaria nos obliga a reconocer la vasta inmensidad de versiones que existen para entender la vida. Que nuestros sucesos por más especiales y emotivos que fueren, son subjetivos y están rodeados y articulados con millones de historias más, que al igual a nosotros, tienen el mismo valor ínfimo, pero único dentro una inmensa realidad de letras y significados.

5. La humildad de ser y la gratitud de vivir. El punto anterior nos conecta directamente con este. Dentro de la lógica literaria somos todos libros del mismo estante. Son válidas todas las historias, todas la versiones de la realidad, todas las expresiones y comprensiones de la existencia son igual de importantes. Todos estamos describiendo lo amplio e infinito que puede comprenderse y contarse la vida. Es por esto, que ver la vida como un cuento por vivir, nos conduce a aceptar libremente nuestra propia versión, nos invita a entendernos a todos como ficciones, una entre tantas miradas subjetivas y particulares. Nadie sería más importante que otro. Todos somos una ficción del cosmos, una interpretación de la materia y ninguna en singular es una mentira, todos reunidos somos la verdad.

6. No juzgar otros cuentos. Cada uno es una historia diferente, un libro más de la biblioteca. Entonces la literatura nos preguntaría… ¿Por qué estar tan preocupados criticando la historia de los demás? ¿Por qué juzgar y atacar las otras historias? Si bien la diferencia marca nuestra identidad, no debería molestarnos el comportamiento de los demás. No todos los libros tienen el mismo estilo, el mismo editor y los mismos personajes. Si bien podríamos creernos los editores de nuestra historia claramente nunca seremos los editores del cuento de los demás.

7. No entrometernos en otras historias. Si consideramos que tiene sentido comprender nuestra vida desde la óptica literaria, que somos una versión de la enciclopedia existencial. Entonces deberíamos aprender a quedarnos en nuestras propias hojas, a respetar la diferencia y a conservar nuestro espacio que es el único escenario donde podemos actuar. !Permitamos que los otros vivan su historia! ¡Que absurdo fuera que la Celestina entre trucos y artilugios se metiera en la Aventuras del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha para ayudarle a conquistar a Dulcinea con conjuros al diablo!. O que tal que Iván, de los Hermanos Karamasov de Dostoyevski, traerá su juicios moralistas en el machista asesinato de Santiago Nasar en Crónica de una Muerte Anunciada de Gabo. ¿Qué absurdo, no?

!Dejemos que cada quien viva su cuento! Que vivían la mágica fantasía de Harry Potter quienes quieran con la imaginación volar. Que disfruten los revolucionarios y soñadores con las historias del Che y Ho Chi Minh. Que inventen corazones pomposos y el idilio perfecto los Shakpearianos. ¿Por qué juzgar al seguidor de la nueva era con sus cuarzos y mantras? ¿al vegetariano que se hizo vegano o al plástico trivial que se volvió más mundano? ¿Por qué criticarlos si somos simplemente otro cuento?

8. Buscando constantemente nuestro destino. Así como avanzamos página trás página en un libro interesados en saber lo que pasa, en encontrarle un sentido a los acontecimientos, de la misma manera podríamos vivir nuestra vida. Creer, interpretar o incluso inventar nuestro propósito en la vida nos ayuda a comprender sus constantes e impredecibles sucesos. ¿Tenemos una misión en la vida? ¿Para qué nos sucede los que nos sucede? Nuestra mente siempre tiene respuestas ante esto. Pero si hacemos de estos interrogantes un hábito es posible que conectemos con esa magia, esa expectativa, esa curiosidad de estar interesados por descubrir los misterios y sentidos de nuestra vida como si estuviéramos leyendo una novela, de la misma manera como si nuestra vida fuera un libro y nos devoráramos las páginas para saber qué pasará mañana.

Conclusión: Dicen que Dios crea la vida jugando a los dados. Desde la literatura; en vez de dados, Dios tendría una lapicero o una computadora y al fantástico estilo de la novela La Niebla de Unamuno o la película de Zach Helm ¨Más extraño que la ficción¨, donde el personaje va viviendo la vida sabiendo que hay un escritor que lo escribe. La literatura puede ser un espejo que nos refleja la realidad, puede ser un refugio que nos permita soportar y escapar de los problemas pero si queremos también puede es una respuesta existencial para encontrarle lógica a la vida y facilitarnos el proceso de leerla y entenderla. Yo personalmente desde mi cuento, la prefiero con una cerveza y un atardecer, en una plácida hamaca desde mi balcón.

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